10/02/2010
¿Chile Inc. o Chile S.A?
Rodrigo Álvarez Valdés

Columna de opinión del Investigador del Programa Seguridad y Ciudadanía, Rodrigo Álvarez Valdés, publicada en el diario La Segunda, el miércoles 10 de febrero de 2010.
Piñera ha, finalmente, revelado su gabinete. Cuatro son de Renovación Nacional, cuatro de la UDI y 14 Independientes, donde el número de hombres es 16 y las mujeres sólo seis. Luego de un análisis de los currículos de los 22 seleccionados, existe la clara sensación de que ésta ha sido una conformación ministerial donde ha primado el carácter técnico sobre el político; donde la visión —bajo la lógica empresarial— es de un tipo de Chile S.A.
Sin duda que ésta es una apuesta arriesgada. Desde ya, son atendibles aquellas críticas que han recaído sobre quienes han sido designados en las carteras de Salud y Relaciones Exteriores. Los dos ministros —tema que fue y es hasta ahora central a la persona del electo nuevo Presidente— podrían tener conflictos de intereses entre sus carreras privadas y aquellas áreas sobre los cuales deberán resolver. Por otro lado, dando una clara demostración de conducción e independencia de los partidos políticos que lo apoyaron, están quienes podrán sostener que con esta designación se ha cumplido una de las promesas del candidato de la Alianza por Chile: un gabinete sin cuoteo político.
Sin embargo, desde el 11 de marzo de 2010, con esta designación ministerial, la gran discusión que dominará a Chile será el tipo de país que se pretende construir. Primero, debería generarse un reposicionamiento del tipo de modelo económico neo-liberal a ultranza. Los gobiernos de la Concertación —en especial el de Michelle Bachelet— habían logrado avanzar hacia una idea en la cual el modelo neo-liberal se había transformado en un instrumento de gobierno y no en su objetivo; y donde una nueva racionalidad del Estado logró avanzar cualitativa y cuantitativamente en los temas sociales. Segundo, se deberá resolver la disyuntiva sobre las garantías laborales versus la flexibilización. Tercero, habrá una clara lucha por racionalizar sobre la modernización del Estado. Los gobiernos de la Concertación, con la creación del sistema de alta gerencia pública, también avanzaron en esta materia; sin embargo, particular énfasis debería ser dado a la meritocracia y a la tecnocracia por sobre el cuoteo. Finalmente, también especial intención debe darse a la tríada política-economía y sociedad.
Desde esta perspectiva, el objetivo es resolver si Piñera tiene la idea de un Chile Inc. o de uno tipo S.A. Mientras el primero logra —y requiere— de una clara unión y entendimiento de las tres variables de la tríada, el otro tiende a que ellas avancen de manera independiente. El problema para el nuevo gobernante es que un Estado-Nación no es una empresa.