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10.03.2010
El terremoto de Chile no pudo con la popularidad de Bachelet
Terra.com
Recién en la noche del domingo, 36 horas después de los temblores y tras confirmar con la TV el estado de caos, Bachelet puso la firma en el decreto que sacó a unos 14.000 efectivos a las calles para recuperar el control.
En las filas de su propio gabinete, la dilación fue objeto de críticas. "Para una coalición que luchó contra la dictadura militar, la idea de tener a los militares en la calle no fue fácil", reconoció el responsable de Obras Públicas, Sergio Bitar.
"Parte de la decisión de no militarizar de inmediato tuvo que ver con cuidar la imagen y dar una sensación de estar en control, y parte con el trauma del pasado que está asociado a las fuerzas y su actuación en la época de (el régimen de facto de Augusto) Pinochet", opina la consultora Lagos.
Los alcaldes y funcionarios de las comunas culparon al gobierno central por no imponer pronto el "estado de catástrofe" y los atemorizados vecinos en varias localidades de Maule y Bío Bío recibieron con aplausos a los soldados. Tanto, que algunos se atreven a hablar de una nueva relación cívico-militar en Chile.
Capital personal Un dato de la encuesta de Adimark resulta revelador: tras el terremoto, los índices de "cariño" de los chilenos por su presidenta pasaron de 93% a 96%, el punto más alto de su mandato, mientras que la evaluación de su "capacidad para enfrentar situaciones de crisis" se movió en sentido contrario y bajo tres puntos.
Muchos coinciden en que allí reside la capacidad de resistir a los embates que muestra la popularidad de la mandataria saliente: su aceptación, señalan, no pasa por su capacidad de acción sino por sus cualidades personales.
Ello explicaría también por qué esta popularidad, despojada de contenido político, resultó intransferible de la mandataria hacia quien pretendía ser su sucesor, el candidato concertacionista Eduardo Frei, derrotado en segunda vuelta por el conservador Sebastián Piñera.
En este sentido, Bachelet se lleva la popularidad al hombro. Pero, ¿resistirá su legado?
"Hay un trabajo de cuatro años que se va a transformar en el pilar de nuevos procesos, si es que la derecha quiere continuarlos, y eso es indiscutible. El resto, es cuestión de tiempo", opina Rodrigo Álvarez Valdés, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), ante BBC Mundo.
Cuestión de tiempo. Dirá la historia próxima si el desgaste del aparato político y la catástrofe impensada hicieron mella en la carrera de la presidenta y el rumor, ya sugerido, de intentar una nueva entrada a La Moneda en 2014.
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