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03.11.2009 El "populismo penal", que consiste en el endurecimiento discursivo de las políticas públicas para enfrentar la inseguridad, es ineficaz para disminuir la delincuencia y fomenta la criminalización de la pobreza, dijo hoy la experta Lucía Dammert. En diálogo con Notimex, la socióloga de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) advirtió que las estrategias centradas en incrementar las penas contra los delincuentes "no toman en cuenta la complejidad del fenómeno" y sólo "criminalizan a la pobreza". La investigadora recordó que "la mano dura contra la delincuencia ha sido uno de los ejes de las campañas políticas en la región. Y también un elemento central en el discurso ciudadano que busca respuestas simples al delito y sus consecuencias". "El populismo penal entendido como la expresión política y social del énfasis en el control y la sanción penitenciaria de quienes infrinjan la ley se configura como una alternativa efectiva para tratar el problema", comentó Dammert. La experta afirmó que "ésto no toma en cuenta la complejidad del fenómeno y las debilidades institucionales que presenta el sector de seguridad pública, las cuales afectan la capacidad de respuesta del Estado". "La existencia de áreas grises, sobre todo en el ámbito de la prevención del delito, plantean la interrogante sobre la criminalización de la política social", agregó la también doctora en Sociología por la Universidad de Laiden (Holanda). A juicio de Dammert, "se vuelve a plantear el clásico debate entre las causas de la violencia y la criminalidad como expresión de los problemas sociales y económicos, o más corresponde a factores de carácter individual y cuáles serían las alternativas posibles". "Es claro que si la política social está destinada a promover la equidad y reducir las brechas de desigualdad, la intervención se focaliza en grupos vulnerables y zonas marginadas", estableció. Bajo esa perspectiva, "tomar decisiones de intervención social exclusivamente en base a indicadores delictivos o hacer asociaciones que ciertas intervenciones sociales impactan sobre el delito, es fomentar la criminalización de la pobreza", alertó. Comentó que la utilización política de los temas de la seguridad y en el combate al delito "ha generado el llamado pánico social en muchas sociedades". "Se construyen nuevos enemigos internos, así como establecen políticas centradas en la segregación y estigmatización de grupos específicos de la población", enfatizó. Dammert explicó que en ese escenario se desarrolla el que denominó como "populismo penal", que consiste en "la utilización del castigo y el endurecimiento discursivo de las políticas públicas para enfrentar la inseguridad".
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